Colapsología: el fin del mundo, ¿una oportunidad?

La colapsología predice el colapso de nuestra sociedad antes del 2050. ¿Cómo podríamos sobrevivir a este anunciado fin del mundo? Aquí la respuesta del teórico Pablo Servigne.


Entrevista realizada por Gaétan Lebrun para la Revisata GEO, y publicada el 24 de octubre de 2018



La teoría científica de la colapsología predice el colapso del mundo, tal como lo conocemos hoy. Según ésta, antes del 2050 los servicios sociales de base —vivienda, salud, distribución de agua, etc.— ya no podrán ser garantizados a toda la población. Pablo Servigne, investigador especializado en colapsología y autor junto con Raphaël Stevens y Gauthier Chapelle del libro Otro fin del mundo es posible —Editions Seuil, octubre de 2018; Une autre fin du monde c’est possible, en francés— explica cómo sobrevivir a las catástrofes que nos esperan, y cómo convertirlas en oportunidades.


GEO: Para el 2050, según los colapsólogos, ya se habrá producido el colapso. ¿Cómo asimilar ésta noticia?


Pablo Servigne (PS): Como todas las etapas de un duelo: con tristeza, enojo y aceptación. Esto no significa que todo esté «terminado», sino que es necesario haber digerido estas emociones y estar en la construcción de un horizonte para seguir adelante. El objetivo de la colapsología es asegurarse de que el anuncio de los desastres no destruya nuestro futuro, para no quedarnos en la etapa del miedo y así poder afrontar las tormentas venideras.


GEO: ¿Deberíamos ser optimistas o pesimistas en esta prueba?


PS: Ni lo uno ni lo otro. Entre los optimistas, están los que no quieren ver las malas noticias en absoluto, en modo negacionista. Y quienes están de acuerdo con las malas noticias y creen realmente que vamos a resolverlos, esos son los "súper optimistas". Entre los pesimistas, hay quienes dicen que todo está perdido, que no hay nada que hacer. Y por último, aquellos que son conscientes de las malas noticias, que anticipan y se preparan, esos son los "súper pesimistas". Esto evita la trampa del optimismo y el pesimismo. Mantener un pie en las malas noticias es importante, porque hacen parte de la realidad del mundo.


GEO: Para sobrevivir a este fin del mundo, ¿es cuestión de reconectarnos con la naturaleza, como en las ZAD —Zonas a Defender, entre las cuales la más conocida es la de Notre-Dame-des-Landes y de reenfocarnos en los productos básicos, alejándonos de lo virtual?


PS: Las ZAD son zonas de experimentación, de creación, de conocimiento, de una relación diferente con el mundo, con los humanos y con la naturaleza. Debemos preguntarnos de qué forma nos relacionamos recíprocamente con hongos, plantas, animales. Es una forma de tener una relación duradera con otros organismos, como con un amigo. Eso es reconectarse con la naturaleza.

Tendremos que vivir con muchos menos objetos. Lo ideal es anticipar, prever y administrar. Debemos preguntarnos, ¿para qué comprar tantos objetos? ¿Para lograr ser alguien en nuestro lecho de muerte?


GEO: ¿Hasta volver a los saberes indígenas?


PS: Hay muchas culturas que tienen diferentes relaciones con la naturaleza, con los animales, con las estrellas ... La idea es incluir prácticas que no estén validadas como rituales chamánicos, métodos alternativos para curar a las personas, etc.

Los seres humanos se han curado durante miles de años de sus dolores de cabeza y de la fiebre, usando infusiones de hojas de sauce. Durante mucho tiempo, esta práctica no fue validada por la ciencia. Antes de que se encontrara una explicación científica con el ácido acetilsalicílico —aspirina—, esto era considerado como saber indígena. El defecto de la ciencia es que rechaza lo que aún no ha probado. Vincularse con el conocimiento indígena enriquece la práctica científica, lo cual no significa que tengamos que rechazar la ciencia.


GEO: La ayuda mutua entre humanos y otras especies, se desarrolla varias veces en Otro fin del mundo es posible. ¿Es ésta una noción que ya no existe hoy en día?


PS: Ya no vemos la solidaridad porque estamos en una ideología ultraindividualista y competitiva. Pero hay ayuda en todas partes: en una empresa, en las asociaciones, en la seguridad social, en la familia, entre amigos... Cuando hay un accidente, todavía hay personas que llegan para ayudar.


Tenemos un potencial social inmenso. Lo peligroso es acercarse a las catástrofes con esta ideología de competencia, sin ser conscientes del potencial de ayuda mutua. Al creer que los demás son egoístas, lo cual es una falsa creencia, retrocedemos absolutamente desarmados para enfrentar los futuros desastres.


GEO: ¿El colapso no sería finalmente una oportunidad para cambiar el mundo?


PS: Esta es una oportunidad, no debemos ver el colapso como una historia que cierra el futuro, es una forma de cambiar y de tomar un nuevo camino.