Colapsología [sustantivo]: del latín colapsus « caerse de un solo golpe »




Entrevista de Sonya Faure para el diario Libération en la sección Crónica «Al pie de la letra»

11 de junio de 2015


Explicación de una palabra que ha surgido en el debate público. Hoy «colapsología», es un neologismo que designa la ciencia del colapso climático y de la civilización industrial.


¿Será la colapsología para la izquierda lo que el «declinísmo» es para la derecha ? Conocemos bien la tesis difundida por los pensadores y polemistas conservadores sobre la «decadencia» moral de nuestra sociedad. Conocemos menos la colapsología, la «ciencia del colapso de la civilización industrial», que la enuncian – y previenen que lo hacen en «cierto tono de broma» - los dos autores del libro Cómo todo puede colapsar, pequeño manual de colapsología para el uso de las generaciones presentes (editor : Seuil). Gracioso, cuando se sabe que los 195 Estados de la Convención-marco de las Naciones Unidas sobre los cambios climático deberán volver a sus países sin haber avanzado mucho sobre el tema.


La palabra «colapsología», fue inventada por los dos jóvenes autores. «Habíamos pensado aeffondrementisme [Effondrement significa colapso en francés, N.d.T]” pero suena feo, y el “ismo” se ve muy político», dice Pablo Servigne, doctor en Biología. Como Raphaël Stevens - «eco-consejero» y coautor del libro – Pablo es «un lector compulsivo y fan de artículos científicos» que él lee por centenares. «Nosotros nos dijimos que era necesario crear una nueva ciencia, la del colapso, que hace falta hoy en día ». Una ciencia que permita prepararse a la caída irreversible de nuestra sociedad, que muy seguramente llegará, apuestan ellos, más rápido de lo que se dice habitualmente: las generaciones presentes podrían ser los testigos.


Se acabaron los «eufemismos optimistas»: «metamorfosis», «mutación», «transición»... Su libro es una tentativa de rehabilitar la noción de colapso, conceptualizada por el biólogo americano Jared Diamond (1) o el francés Yves Cochet.


La vieja costumbre de la neutralidad de los científicos


Autor de una tesis de doctorado sobre las hormigas, Pablo Servigne dejó el mundo académico y se dedicó a dar conferencias como «investigador independiente». «El modelo típico de científico del siglo XX hoy en día se ha vuelto obsoleto: cada quien, en su disciplina, sin tener contacto con la sociedad civil y reivindicándose de ser “neutral”».


La colapsología es exactamente lo contrario. Ella mezcla psicología cognitiva (¿Pero por qué la gente no cree?), la economía (¿Qué es una tasa de retorno energético [TRE o ERoEI en inglés por Energy return on Energy Invested, N.d.T]?), la biología, etc. Y ni hablar de volver caer en la idea anticuada de la neutralidad de los científicos: «Los “colapsólogos” están directamente implicados en lo que ellos estudian, dicen ellos. Ellos no pueden ser neutrales ¡y no deben quedarse siéndolo!”. Se trata de hacer el «duelo de una visión del futuro» : «Aceptar la posibilidad de un colapso, es aceptar ver morir un porvenir que era preciado para nosotros».

La colapsología «no es una ciencia que infunde miedo, ni una ciencia pesimista», dicen Pablo Servigne y Raphaël Stevens. No estamos obligados a creerles, sobre todo cuando dicen que el colapso no es una crisis – coyuntural y superable -, es la convergencia de todas las crisis: climáticas, ecológicas, bio-geofísicas, económicas, tal vez agregándole “un colapso de la especie humana, incluso de todas las especies vivientes”.



La catástrofe solo es posible una vez que la hayamos dejado atrás


«Todas las civilizaciones que nos han precedido, aún las más poderosas, han sufrido declives y colapsos”, advierten los autores. Lo sabemos muy bien, y sin embargo la consideración de este futuro – lo que permitiría prevenir mejor los efectos – se encuentra acorralada por una paradoja muy bien definida por el filósofo Jean-Pierre Dupuy: la catástrofe se vuelve posible solamente cuando ya la hemos dejado atrás. «Así, este horror ha sido posible», fue dicho después darse cuenta del 11 de septiembre . En retrospectiva, «la catástrofe tiene algo de terrible y es que no solamente no se cree que ella va a llegar, […] sino que una vez que se produce, aparece como reflejando el estado normal de las cosas» - escribe el filósofo. Es lo que pasó después de la catástrofe nuclear de Fukushima. «El colapso podría transformarse en nuestra nueva normalidad», concluyen Pablo Servigne y Raphaël Stevens.

¿Cuándo llegará el gran colapso? ¿cómo será la vida después? ¿nos mataremos entre nosotros mismos? El pequeño manual de colapsología presenta los sistemas (totalmente rigurosos) que los investigadores concibieron para poder detectar el momento en que la «resiliencia» de un sistema disminuye: el critical slowing down. «El campo de estudio de las señales anunciadoras (early warning signals, en ingles) es una disciplina en auge”. Así como los matemáticos, quienes para poner a prueba los sistemas bancarios, simulan burbujas especulativas en sus laboratorios, los científicos prueban las hipótesis del colapso de poblaciones (plancton, abejas…).


El ex-diputado [Francés] Yves Cochet, presidente del Instituto Momentum(2), firma el epílogo del libro: «Nunca se considera – en el corto plazo – nuestra desaparición como civilización. Sin embargo, nunca habíamos tenido tantos indicios sobre la posibilidad de un colapso global inminente. […] La colapsología es una escuela de responsabilidad



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Notas


(1) Colapso: Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen, De Bolsillo, 2007 [edición en francés Gallimard, 2006].

(2) Instituto creado al momento del accidente de Fukushima, él quiso «pensar en el porvenir más allá de las lógicas de las potencias que dominaron los treinta años gloriosos».

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