Pablo Servigne : “El colapso de nuestra civilización es un asunto de las generaciones presentes”



Articulo de Stephane Ortega para la revista Rapports de force y el blog de Mediapart

13 de marzo de 2019


Hace varias semanas, estudiantes de primaria y secundaria no asisten a sus clases para manifestar públicamente reclamando medidas fuertes para enfrentar el cambio climático. Declaran la “inutilidad” de estudiar si su generación puede vivir el fin del mundo. El 15 de marzo del 2019, en todo el mundo los jóvenes harán una huelga mundial. Nosotros interrogamos a uno de los autores del libro “Cómo todo puede colapsar” y de “Otro fin del mundo es posible” sobre los riesgos a los que se enfrenta la humanidad.


En Francia aun no son muchos los estudiantes de secundaria que nos llaman la atención sobre la absurdidad a la que están confrontados : estudiar para preparar su porvenir en un mundo que tal vez no verán. El fin del mundo, o al menos del mundo que conocemos, es el objeto de estudio de los teóricos de la colapsología. Para los colapsólogos de los cuales Pablo Servigne hace parte, el colapso se define como el momento en el cual las necesidades básicas no pueden satisfacerse a un costo razonable para la mayoría de la población.


Se acabó entonces el agua, la comida, la energía, la ropa o el alojamiento en cantidades suficientes para cubrir las necesidades humanas, sabiendo que hoy en día dicha repartición no es igual para todos. Resumiendo, el colapso es la ruptura que lleva nuestras sociedades hacia el fin de la civilización industrial basada en la energía. Su origen podría ser la crisis climática, pero no solamente. “Hay otros problemas aparte del clima” asegura Pablo Servigne, para quien varios fenómenos se cruzan tomando el riesgo de converger, como “la biodiversidad, la energía, las finanzas, la economía, el suministro de minerales o de tierras raras, las desigualdades y las crisis sociales, políticas o geopolíticas”.



El colapso es ahora


¿Cuándo, y qué es lo que va a colapsar ? Es la gran pregunta que crea debate entre los colapsólogos. Ya en los años 70, investigadores del MIT (Massachussetes Institut of Technology) advertían sobre los riesgos ocasionados por el crecimiento económico y demográfico en el informe Meadows. Sus estimaciones los llevaban a pronosticar un colapso hacia 2030. Y sin embargo, nuestras sociedades no han parado de acelerar, pasando de un neoliberalismo arrogante a un desarrollo sostenible hipócrita. Cuarenta años mas tarde, algunos de estos científicos son aun más pesimistas sobre el calendario del crash. En todo caso, para Pablo Servigne “es un problema para las generaciones presentes”.


“Ya hay colapsos actualmente : las poblaciones de pájaros, de insectos, los ecosistemas, los bosques, las selvas. Además hay regiones del mundo en donde colapsan pueblos, clases sociales, ciudades, países”, asegura él tomando el ejemplo de Siria, en donde a la fuerte crisis climática se suman problemas energéticos y la política de Bachar-el-Assad. “Hemos creado sistemas demasiado complejos sometidos a puntos de inflexion¹, a efectos de contagio y a rupturas brutales. Por el momento el sistema resiste, es aun resiliente, pero tiene signos de vida débiles”, explica el ingeniero agrónomo, quien observa ya “algunos puntos de no-regreso², otras crispaciones y posibles rupturas sistémicas mundiales ³”.



Ruptura climática


El clima es uno de esos puntos de no-regreso. El calentamiento del planeta de un grado desde el principio de la era industrial está comprobado. Pero el aumento de las temperaturas se acelera: +0,17 °C por década desde 1970. “Hemos llegado puntos de no-regreso. Hay puntos de inflexión4 donde todo colapsa rápidamente: el deshielo de los casquetes glaciares o los ecosistemas que desaparecen por ejemplo. La trayectoria climática arrancó y es irreversible”, advierte Pablo Servigne. Luego agrega que “El clima arrancó tomando una trayectoria desconocida desde hace 800.000 años. La agricultura se inventó basándose en la estabilidad climática hace 10.000 años. Y sucede que no sabemos cultivar con inestabilidad climática. El ser humano aun no ha vivido esta situación”.


Pablo Servigne observa con mucho interés las manifestaciones por el clima que surgieron desde septiembre. Opina que la renuncia del Ministro de la Ecología en Francia – Nicolas Hulot – y la sequía del verano de 2017 fueron los factores determinantes para el surgimiento de estas movilizaciones. Ahora, él espera que emerjan otras más fuertes y estructuradas, constatando al mismo tiempo que “las necesidades conceptuales son inmensas”. “¿Quién sabe pensar pensar en 800.000 años?”. Se interroga, siendo que “los políticos piensan en las próximas elecciones” y que estos desafíos “desestructuran todo el pensamiento y la modernidad”. Sobre este punto, es categórico: “el aparato político clásico no esta adaptado para tratar este tipo de situaciones inextricables. Es incapaz y genera desigualdades y tensiones que son también la causa de posibles colapsos”.



Hacia un mundo incierto


Pero el clima no es el único riesgo. “El colapso puede ser una crisis bursátil que degenera en colapsos económicos con almacenes vacíos, quizás en crisis social y política. Hoy es el clima y los chalecos amarillos [En Francia]: imagine una crisis financiera y súmele una sequía el año próximo”, argumenta Pablo Servigne, como un escenario «catástrofe». Pero más allá de tener miedo, ¿cuáles son las alternativas para resolver estos riesgos? Conciliar medio ambiente con crecimiento económico, como lo preconiza François de Rugy, ministro de la Transición ecológica y solidaria [de Francia]. Seguramente esto es imposible para el autor de “Otro fin del mundo es posible”.


La solución a través del mercado es “el nivel cero de la reflexión política y ecológica”. El investigador independiente precisa que “el capitalismo genera estructuralmente más desigualdades, destruye poblaciones, recursos y lo no-humano. El considera las desigualdades como “un factor toxico que conlleva a una corrosión de las sociedades”, y finalmente que son “un factor que precipita el colapso”. Para él no hay lugar a duda : “hay que tomar otro camino” diferente al capitalismo, aun si es verde. Sobretodo que los desórdenes que él produce pueden engendrar otro fenómeno: “cuando la situación es de desorden total, los pueblos apelan a la figura de padre. Esto cristaliza y crea relaciones de violencia. Es una de las etapas del colapso”. Una situación que considera haberse despertado con la llegada al poder de Donald Trump o Jair Bolsonaro.



La ayuda mutua en lugar de la barbarie


Cuando todo se desorganiza, y que todo se vuelve incomprensible, aparece una neblina y por consiguiente los demonios vuelven a aparecer. Hay un riesgo de autoritarismo”, anticipa Pablo Servigne. El está convencido de que en una situación en donde el orden social desaparece, “si todos piensan que el vecino es un loco egoísta e irracional, y que la solución consiste en hacer reservas de bienes y en comprarse un arma”, iremos directo a un desastre por algo que podríamos llamar de “profecía auto-cumplida5 Efectivamente, insiste: “Los demás te ven comprando un arma, ellos también se compran una y todo el mundo las utilizará, siendo que éramos potencialmente amigos. Es el imaginario toxico”. De manera opuesta a este esquema, él prefiere inspirarse del pensamiento del autor de Apoyo mutuo, Pierre Kropotkine, teórico anarquista y geógrafo del fin del siglo XIX.



« Lo que me preocupa es disminuir la cantidad de muertos si hay crisis, de ocuparse de las personas y de fisurar el imaginario toxico de la ley del mas fuerte, de la competitividad y de la mitología liberal », explica Pablo Servigne. Dentro de la gran diversidad de culturas políticas de hoy, él imagina que « algunos dirán que es necesario más intervención del Estado, y otros dirán lo contrario ». Es así que él teme el regreso de fascismos, la aparición de dictaduras verdes (ecológicas) o la gestión privada de todo, aventurándose a plantear la hipótesis de una privatización de las ciudades e incluso de los Estados. Para él, “existen riesgos en todas partes: o tendrás demasiadas normas o precios demasiado altos”. Su reflexión se orienta hacia una alternativa que consistiría en alejarse simultáneamente del mercado y del Estado, que él las juzga incapaces de hacerle frente a la situación.


Pero nada es totalmente definitivo para el investigador, aún existen razones para tener esperanza. “El pensamiento complejo6, las bifurcaciones, los eventos impredecibles, se pueden pensar que durante las catástrofes así como con respecto a los movimientos sociales. ¿Quien había previsto el movimiento de las ZAD7” [en Francia]? Sonríe él del ejemplo. Convencido de que “los problemas ecológicos y sociales son inseparables”, él va a orientar sus investigaciones hacia la filosofía política anarquista. A su manera de ver ésta posee muchos herramientas conceptuales y un gran número de experiencias para concebir la sociedad a pequeña escala y dentro de una organización no jerárquica.


¿Sería esta una tabla de salvación para la humanidad ? Probablemente sí para el autor de “Otro fin del mundo es posible” quien ve en el anarquismo: “la etapa adulta de la política”. “No necesitas padre, u órdenes; te auto-organizas como un adulto con las tensiones entre el individuo y el colectivo. La política es el arte de oponerse sin masacrarse”, concluye. En conclusión, el anarquismo para evitar o manejar el caos prometido de la “civilización termo-industrial”.


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Notas:


1. NotaDelTraductor (NDT). puntos de inflexión: Por ejemplo, siguen planteándose muchas cuestiones acerca de las consecuencias biológicas y biogeoquímicas de la acidificación y acerca de la determinación precisa de niveles subcríticos o "puntos de inflexión" en el caso de las especies, ecosistemas y servicios marinos en todo el mundo.

Si no se abordan estos problemas existe un riesgo considerable de pérdida radical de diversidad biológica y de la resultante degradación de una amplia gama de servicios ecosistémicos, especialmente si la presión sobre los ecosistemas rebasa ciertos umbrales o puntos críticos.

2. puntos de no-regreso: El clima es un sistema muy complejo y no linear lleno de reacciones positivas descontroladas, umbrales escondidos y situaciones de límite irrevocables

3.Ejemplo : la Crisis Sistémica Global: Ruptura del Sistema Monetario Mundial en el verano de 2008

4. Puntos de inflexion: Los sistemas biofísicos y sociales pueden llegar a puntos de inflexión, luego de los cuales hay cambios abruptos, cada vez más rápidos o potencialmente irreversibles.

5 Ejemplo de Profecía auto-cumplida: La creciente aversión al riesgo lleva a los agentes económicos a adoptar una actitud de espera que, en parte, hace que la desaceleración se convierta en una profecía auto-cumplida.

6.Pensamiento Complejo: Este concepto fue trabajado por el filosofo francés Edgar Morin : “...ve el mundo como un todo indisociable, donde el espíritu individual de las personas posee conocimientos ambiguos, desordenados, que necesita acciones retroalimentadoras y propone un abordaje de manera multidisciplinaria y multirreferenciada para lograr la construcción del pensamiento que se desarrolla con un análisis profundo de elementos de certeza. Estos elementos se basan en la complejidad que se caracteriza por tener muchas partes que forman un conjunto intrincado y difícil de conocer.” Fuente https://es.wikipedia.org/wiki/Edgar_Morin#El_pensamiento_complejo

7. ZAD : Zona a Defender ¡Notre-Dame des Landes. Contra las expulsiones! La lucha contra el proyecto de aeropuerto de Notre-Dame des Landes ha aumentado en presión durante los últimos años. Es un movimiento social que resultó de un proyecto de ampliación de un aeropuerto que debía realizarse en una zona protegida ecológicamente, debido a la diversidad de especies de fauna y flora que existen. Y que era insensato agrandar un aeropuerto, siendo que el un futuro no habrá tanto petróleo para continuar a expandir este modo de desplazamiento aéreo.