Pablo Servigne: sobre la actualidad del coronavirus y el derrumbe de la civilización


Pablo Servigne, escritor e investigador colombo-francés y co-creador del termino colapsología. Hace 5 años publicó uno de los libros más vendidos en Francia, acerca de la posibilidad de un colapso general del sistema globalizado y termo-industrial. El 6 de marzo, en el marco del Festival de cine y foro internacional por los derechos humanos (FIFDH), Pablo Servigne participó (sin público) en un debate sobre la urgencia climática y la posibilidad de un mundo nuevo. Participó también en este debate Lisa Mazzone, miembro del parlamento Suizo en representación del partido de los verdes.

«El clima es un parámetro importante: hay colapsos en la biodiversidad, en las poblaciones de animales, en el ecosistema ... y también están todas las tensiones geopolíticas, la cuestión de los recursos, del petróleo, de la energía nuclear y de las finanzas, todo ello extremadamente frágil».

Servigne acepta que de alguna manera es cierto que el coronavirus ha logrado más por el clima —con la disminución de la aviación— que Greta Thunberg. «En forma de broma, ¿este virus es de izquierda o de derecha? Porque ha logrado el decrecimiento, ha puesto en peligro las finanzas en el mundo; los bancos centrales están imprimiendo billetes, hay un riesgo de colapso financiero. Pero hay también riesgos de repliegue de identidad, de cierre de fronteras; algunos se alegran porque se podrá impedir el paso a los migrantes y refugiados. Es una cuestión bastante compleja. En todo caso, es una buena fotografía de la vulnerabilidad de nuestras sociedades, que son paradójicamente potentes y vulnerables a la vez». Servigne responde que el entusiasmo y la alegría que se puede ver a menudo en el medio «ecologista, militante, activista», tiene dos caras: se puede ver esa alegría mórbida de que todo va a reventar, pero también se puede encontrar un entusiasmo al ver que por fin las cosas se van a desbloquear, y así encontrar nuestra potencia para actuar. La juventud puede encontrar un horizonte en el que pueden recrear otro mundo, porque la generación de los que tienen 50 y 60 años, hoy esta fallando. Y cuando el gran árbol se derrumba, son los brotes jóvenes los que van a resurgir.

«Lo vemos hoy con el coronavirus, que es un evento único pero que refleja nuestra fragilidad, la vulnerabilidad de nuestro mundo, este mundo moderno interconectado con flujos tensos y una economía paradójicamente poderosa y frágil».

Lisa Mazzone, al ser interrogada sobre la temporalidad de la urgencia, responde que la urgencia era ayer. Ya hay eventos catastróficos y la urgencia crece cada día más. Cuando se vive en el confort de un país como Suiza, es difícil darse cuenta de la magnitud de la urgencia. Es difícil imaginarse las cosas en nuestro presente, y es por eso que quizás es también difícil pasar a la acción, pues habría que renunciar a varios privilegios. Por otro lado, y citando a Jared Diamond, uno de los teóricos internacionales sobre el colapso, un factor común del colapso de todas las civilizaciones es que los dirigentes siempre toman malas decisiones antes de que éste se produzca. Las elites están mal informadas y no actúan con una visión global de los riesgos inminentes, pues no pueden sentir realmente el peligro de las catástrofes.


Resumen de la entrevista corta


En el marco del mismo festival, Servigne respondió a otra entrevista más corta. El tema recurrente es el Coronavirus.


¿Sería el coronavirus el disparador de un colapso del mundo que conocemos hoy?


«No lo sabemos, ésa es la paradoja del colapso. Es una pregunta para los historiadores o para los arqueólogos del futuro. Sólo nos daremos cuenta dentro de muchos años, de que habremos vivido un colapso. Es posible que el coronavirus sea uno de los factores que disparen el efecto dominó, que afectan la economía, las finanzas, la biodiversidad, las migraciones masivas, y que hacen que todo se derrumbe. Bueno, esto puede ser más o menos fuerte. Quizás no sea el fin de todo, pero puede ser el fin de un cierto mundo y tener consecuencias irreversibles. Lo vemos en términos climáticos, no hay vuelta atrás. Hemos pasado barreras de irreversibilidad, vamos hacia trayectorias desconocidas para el ser humano; vamos posiblemente hacia rupturas irreversibles… No es muy seguro que sea el fin del capitalismo, porque el capitalismo se alimenta de perturbaciones y es muy resiliente. Puede ser que sea el principio de una “desglobalización”. Hemos fragilizado la economía global, complejizándola con cadenas de aprovisionamiento puntuales, y hemos llegado a los límites de un sistema globalizado, y quizás de encontrar escalas más pequeñas de interacción, lo que va totalmente en contra de la ideología liberal de no tener límites… vivimos en una época emocionante en la que podemos oscilar hacia un modelo oscurantista y cerrado, o podemos abrir otros horizontes y diferentes tipos de sociedades con un nuevo grado de libertad que se abre».

Entrevista de Sophie Badoux a Pablo Servigne.

¿Y en términos de fin de la humanidad?


«Como biólogo, me tomó tiempo entender que el colapso implica el renacimiento. En la naturaleza siempre hay ecosistemas o bosques que se queman y que renacen. Los biólogos describen eso como el ciclo adaptativo. Los sistemas complejos pasan por una etapa de crecimiento, de estabilización, de colapso, de reorganización, de crecimiento. Y esto aplica para toda la dinámica de los seres vivos. Un gran colapso es una gran reorganización, y luego habrá de nuevo vida. Pero como estamos en sistemas humanos, habrá guerras, enfermedades y hambrunas, que es como suceden los colapsos, entonces no es tan simple. La esperanza de un renacimiento tiene que venir de nosotros; no va a llegar sola, no es automático. No es automática que el capitalismo vaya a caer, y que nosotros vayamos a poder hacer las cosas tranquilos. No, habrá luchas y conflictos. Ya hay conflictos, y los colapsos ya comenzaron: clases sociales, culturas, lenguas y países que han colapsado, individuos… El anarquismo sería una manera de imaginar las cosas». Surge la pregunta sobre aquéllos que desean este tipo de escenarios para que se produzca una dinámica de decrecimiento; aquéllos que se alegran del colapso de nuestra civilización. ¿Habría que tener desconfianza sobre estas posturas?

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